jueves, 29 de diciembre de 2011

nota: "La necesidad del revisionismo" por Hugo Chumbita.


El país
  |  Lunes, 5 de diciembre de 2011

La necesidad del revisionismo 

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Por Hugo Chumbita *
Los hechos históricos son inconmovibles, a veces transparentes, a veces oscuros o enigmáticos. Pero la historia es una disciplina –ciencia y arte– cuya razón de ser es revisar y actualizar la visión del pasado. La generación que tomó el poder con el proceso de la “organización nacional” buscó instituir y congelar una versión, la de los vencedores de Pavón, que servía al proyecto de la “europeización” de Argentina como satélite de las potencias capitalistas dominantes.
Dentro de aquella interpretación, la Revolución de Mayo era la obra de una minoría ilustrada que, tras derrotar al absolutismo español, enfrentó a las fuerzas autóctonas de la barbarie o la anarquía, las cuales demoraron durante medio siglo la implantación del orden constitucional y las condiciones del progreso económico. Este esquema rescataba principalmente a Rivadavia, el precursor de la deuda externa, como ideólogo de la república liberal, descalificando a Artigas, Dorrego, Rosas y los demás caudillos federales como representantes del atavismo de la plebe y las masas rurales, que se oponían a la apertura del país al mundo civilizado.
Sarmiento describió el dilema sudamericano como un “conflicto de razas”, atribuyendo la frustración del sistema republicano a la mezcla de sangre hispánica e indígena, una herencia cultural que debía ser extirpada mediante la educación pública. Mitre concibió a la clase dirigente del país como una prolongación de la elite caucásica europea, destinada a gobernar y “civilizar” esta parte del mundo. El relato histórico implantado por el Estado oligárquico siguió ese canon racista y colonialista, constituyendo una superestructura cultural alienante en la que se instruyeron las generaciones siguientes.
Las bases económicas, políticas y sociales de la dependencia fueron cuestionadas por los movimientos populares y democráticos del siglo XX, pero sus fundamentos ideológicos no fueron desplazados. Esa ideología neocolonial promueve la mentalidad que necesita hoy el capitalismo global para utilizarnos como cantera de recursos naturales y también de recursos humanos, mostrándonos como desideratum el espejismo del “primer mundo”, ese que ahora vemos sumido en el espanto y la decepción de sus pueblos. El relato histórico liberal-oligárquico fue desafiado en la Argentina por sucesivos movimientos intelectuales revisionistas, pero sus monumentos, sus himnos y sus bronces persisten en los manuales de enseñanza y en la nomenclatura oficial. En general, las tendencias historiográficas universitarias no se han sacudido aún ese lastre, y han encontrado módicas coartadas para eludir su responsabilidad.
La iniciativa del Instituto de Revisionismo Histórico Manuel Dorrego es una apuesta al debate para reconstruir una visión actual del trayecto de la república, a partir de un pensamiento situado –el “pensar desde aquí” de Arturo Jauretche–, con un enfoque nacional, popular, federal y americanista de los dilemas que atraviesan nuestra historia y que aún están pendientes de resolución. No para imponer una contrahistoria ni otra versión oficial del pasado, sino para que el conocimiento histórico cumpla la misión de abrir los ojos de la nueva generación a los retos del futuro.
* Historiador, docente e investigador de las universidades de Buenos Aires y de La Matanza.
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nota "Los lenguajes del pasado" por Luis Alberto Quevedo.


El debate sobre la creación del Instituto de Revisionismo Histórico






El país  |  Lunes, 5 de diciembre de 2011

Los lenguajes del pasado

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Por Luis Alberto Quevedo *

¡Indignados!

Se ha formado en la Argentina una nueva plaza de indignados: son académicos provenientes de las universidades y del Conicet que se sublevan contra... ¿los estragos del capital financiero global?, ¿los bombardeos de la OTAN en Trípoli?, ¿las patotas que golpean a los docentes...? ¡Nada de eso! Los indigna la creación del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego. Y en pocos días, la prensa se pobló de artículos cargados de enojo y voces agitadas que nos alertan sobre los peligros de esta embestida totalitaria del “discurso oficial”.
¿Cuál es la frase del escándalo que está contenida en el famoso Decreto 1880/11? En realidad son básicamente dos: el artículo 1, cuando dice que “la finalidad primordial será el estudio, la ponderación y la enseñanza de la vida y obra de las personalidades de nuestra historia y de la Historia iberoamericana, que obligan a revisar el lugar y el sentido que les fuera adjudicado por la historia oficial, escrita por los vencedores de las guerras civiles del siglo XIX”. Y también en el punto (c) del artículo 3, donde se dice que el instituto deberá colaborar “con las instituciones de enseñanza oficiales y privadas, para enseñar los objetivos básicos que deben orientar la docencia para un mejor aprovechamiento y comprensión de las acciones y las personalidades de las que se ocupará el instituto como, asimismo, el asesoramiento respecto de la fidelidad histórica en todo lo que se relacione con los asuntos de marras”.
Decidí ir a la plaza de los indignados y averiguar un poco más. Llegué a un lugar sin estruendo de bombos y redoblantes, pero con muchas pancartas, algunos cánticos y una alta tensión de pensamientos en el ambiente. Apenas ingresé, vi a un puñado de indignados que se paseaban con una leyenda que me intrigó: “Ahora dicen que cualquiera puede escribir sobre nuestra Historia”. Con la distancia que puede tener un periodista holandés y sin molestar, les pregunté: ¿a qué se refieren exactamente? Con cara de pocos amigos, un profesor me dijo: nos indigna que nos saquen del medio a quienes somos los únicos académicos independientes que hemos dedicado nuestra vida a la investigación. Mientras lo escuchaba, se acercó un grupo menor con su cartel “Basta de divulgación, sí a la investigación”, a los que me animé a preguntarles: los que divulgan, ¿qué deberían hacer? “Deberían anotarse en la UBA, hacer la carrera de Historia... ¡y después hablar! Y en lo posible, ¡estar menos en los medios!”, me respondieron.
En otro rincón de la plaza, casi sin querer mezclarse con los indignados más ásperos y bochincheros, se ubicaba un pequeño grupo con una pancarta bien escrita y mejor pensada que decía: “No renunciaremos a nuestro punto de vista”. Me acerqué sabiendo que el diálogo no sería fácil y les pregunté si conocían el Decreto 1435/92 que firmó Carlos Menem para la creación del Instituto Belgraniano Central de la República Argentina. Me dijeron que no, pero que seguramente era menos totalitario que el de este gobierno. Decidí leerles el artículo 15, que dice literalmente: “Los actos de cualquier naturaleza a ejecutar por el Estado o con participación del mismo relacionados con el General Don Manuel Belgrano requerirán asesoramiento previo al Instituto Nacional Belgraniano. Asimismo cuando se trate de actos a realizarse por particulares, instituciones privadas, autoridades, dependencias provinciales y municipales que requieran apoyo financiero o de otro tipo por parte del Estado, será indispensable el asesoramiento previo mencionado”. Luego les pregunté: en estos años, ¿ustedes consultaron a este instituto cada vez que hablaron de Belgrano y cambiaron su punto de vista sobre este héroe nacional? “¡Por supuesto que no!”, me dijeron a coro, porque ese instituto seguramente es independiente... ¡y no está en manos del pensamiento único! Bueno, les aclaré, en realidad es igualmente autárquico y depende formalmente de la misma secretaría que el Instituto Manuel Dorrego.
Una mujer de suaves modales, que pareció entender que valía la pena dialogar, me dijo con voz pausada que el problema es que el nuevo instituto tiene en sus manos construir una versión de la historia que incumbe a más de veinte héroes y quieren que lo que ellos producen se enseñe en las escuelas: ¡esto es realmente peligroso! Yo le dije que los entendía, pero que el Instituto Belgraniano también tenía como misión enseñar toda su producción en las escuelas y que el Instituto Nacional Sanmartiniano era mucho peor en este punto. Le recordé que el Decreto 22.131 del año 1944 decía textualmente en su artículo 2 que el Instituto Sanmartiniano “rectificará públicamente por comunicaciones, escritos, conferencias o cualquier otro medio de difusión todo error que se ponga de manifiesto en publicaciones, obras, conferencias, etc., con respecto a la verdad histórica sobre la vida del prócer y hechos en que intervino”. Me miró casi con piedad y me dijo: “Pero lo conduce desde hace muchos años el general brigadier Diego Alejandro Soria, un hombre confiable y sin vocación totalitaria”. Yo sólo le pregunté: ¿es investigador del Conicet el general brigadier? Pero no alcanzó a escucharme, ya que aceptó una nota para una radio que cubría todo el evento cuyo nombre recuerda, justamente, a quien escribió la Historia Argentina y la vida del general San Martín a fines del siglo XIX.
Mientras pensaba en qué poco sabíamos de las misiones de muchos institutos históricos que nos acompañan desde hace mucho tiempo, vi entrar a un grupo un poco más ruidoso. No eran académicos, eran intelectuales y periodistas que tenían en sus manos pancartas hechas con el típico papel prensa que usan los diarios y gritaban: “¡Se va a acabar, se va a acabar, esa manera de pensar!”. Me acerqué porque no tenía el tono conciliador de los académicos y me di cuenta de que los gritos aludían con desprecio tanto al Ejecutivo nacional como a los divulgadores e historiadores revisionistas que acompañaban al proyecto del Instituto Manuel Dorrego. Les pregunté una sola cosa: ¿qué es lo que más los indigna? “¡Todo! Pero lo que no soportamos es que no pongan a gente idónea y consagrada al frente de los institutos históricos.” Les dije que no me parecía que el Instituto Manuel Dorrego fuera una excepción y les pregunté si conocían al Instituto Nacional Browniano, que fue creado también por Carlos Menem en 1996 y que no despertó tantas polémicas. Me dijeron que sí, que sabían que existía un instituto que preservaba la figura del glorioso Almirante Brown, pero que estaba manejado por historiadores serios y no por divulgadores de poca monta. Les recordé que el artículo 10º del Decreto 1486/96 firmado por Menem y Corach decía que entre los distintos miembros del instituto están los miembros honorarios que serán (entre otros) “el presidente de la Nación argentina; el jefe de Estado Mayor General de la Armada; el embajador de la República de Irlanda acreditado en el país; el presidente del Centro Naval; el presidente del Círculo Militar; el presidente del Círculo de Aeronáutica y el intendente municipal del Partido de Almirante Brown de la Provincia de Buenos Aires” (sic). ¿Serán historiadores y académicos probos tanto el embajador de Irlanda como el intendente del Partido de Almirante Brown para merecer esta distinción? ¿Constituirá una discriminación –que debemos denunciar ante el Inadi– haber excluido al presidente del Club Atlético Almirante Brown?
A los gritos, fui acusado de oficialista, totalitario y pagado por el Gobierno para hacer esta provocación, y por eso me dejaron solo otra vez en medio de la plaza. Confieso que fue el único momento en que sentí algo de temor y por eso terminé refugiándome en un grupo de Indignados 2.0 que sostenían una pancarta que rezaba: “¡Control a Wikipedia ya!”. Me gustó el aspecto de estos jóvenes y les pregunté: pero, ¿ustedes quieren controlar la web? Y me dijeron: no toda la web, ¡sólo la que habla de historia, y que usan nuestros docentes y alumnos! ¡Vamos a exigir que todo lo que allí se escriba sea también controlado por el Conicet y los académicos de las universidades! ¡La web es un caos intolerable y en Wikipedia escribe cualquiera! Pero ésa es la lógica de Internet, dije en voz baja, y es también un rasgo de nuestra cultura: la pluralidad de voces, opiniones, saberes, conocimientos... No terminé de decir la palabra “pluralidad” cuando estos jóvenes ilustrados me habían dejado otra vez solo, aunque antes de irse me sacaron fotos con sus celulares y me juraron un escrache en las pantallas del periodismo independiente. Me quedé sin crédito en el celu, sin amigos en Facebook y sin seguidores para twittear... ¡game over!
* Sociólogo, profesor de la UBA y de Flacso.
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miércoles, 28 de diciembre de 2011

TODO ES HISTORIA

QUERIDOS COLEGA O CUALQUIERA QUE ESTÉ INTERESADO EN PENSAR SOBRE LA HISTORIA, LOS INVITO A LEER ESTE DOCUMENTO MUY INTERESANTE ESCRITO POR MARIO RAPOPORT
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Domingo, 11 de diciembre de 2011

Todo es....

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Mario Rapoport: “La historia política y la historia económica y social están profundamente entrelazadas”.
Por Mario Rapoport*
En un libro de lectura indispensable para nuestros intelectuales, incluidos los historiadores, Gustav Flaubert recorre irónicamente, a través de dos personajes inolvidables, Bouvard e Pécuchet, dos ignorantes que reciben una herencia y pretenden transformarse en sabios, los límites de la historia. “Un profesor al que van a ver para que les brinde sus conocimientos les confiesa que estaba desconcertado en cuanto a historia. –cambia todos los días, ¡se ataca a Belisario, a Guillermo Tell y hasta al Cid, convertido, merced a los últimos descubrimientos, en un simple bandido–. Es de desear que no se hagan más descubrimientos y el mismo Instituto debería establecer una especie de canon que prescribiera lo que hay que creer... La mayor parte de los historiadores trabajaron para servir a una causa especial, una religión, un nación, un partido, un sistema o para reprender a los reyes, aconsejar al pueblo u ofrecer ejemplos morales. Los otros, los que sólo pretenden narrar, no valen más, pues no puede decirse todo, siempre hay que elegir. Pero en la selección de documentos no podrá dejar de actuar un cierto criterio y como este varía según las condiciones del escritor, la historia nunca será fijada.”
La historia, sin embargo, puede servir para ilustrar sobre nuestro pasado y poner mejor los pies sobre el presente, siempre que se tengan en cuenta algunos de sus principios epistemológicos. Y voy a hacer referencia aquí más explícitamente a la historia económica y social, porque los hombres que la protagonizan o protagonizaron están inmersos en ella, en el contexto en que viven o vivieron. Al igual que aquellos que la pretenden estudiar.
“El historiador es prisionero de su tiempo” dijo René Girault, uno de los principales historiadores europeos. Las preguntas que nos hacemos tienen que ver con nuestra propia vida personal, con la problemática de la sociedad en la que estamos inmersos. No es casual que en nuestras interrogaciones de hoy día miremos al pasado para preguntarnos sobre la naturaleza de las crisis económicas o sobre las distintas formas de dominación imperial o de dependencia económica, procurando extraer de ese pasado algunas lecciones, o al menos señales, para poder guiarnos mejor en los laberintos del presente. Las tendencias historiográficas no son neutras, responden a las ideologías y a las presiones de la época. La exaltación de la globalización, el pretendido triunfo del neoliberalismo, llevó a muchos a soñar que éramos de nuevo una especie de colonia informal próspera del mundo civilizado, como alguna vez lo habíamos sido, y a creer que nuestro destino manifiesto era el de ser un foco cultural y material europeo (ahora americanizado) en medio de la barbarie de nuestro continente.
Esto se reflejó en numerosos libros y artículos donde se glorificaba la época del modelo agroexportador y del conservadurismo preindustrial y prepopulista. En ese marco se inscribieron las llamadas teorías “de la decadencia nacional” y del “realismo periférico”, no por casualidad basadas en el análisis histórico. Así quisieron convencernos de que la Argentina se hundió cuando pretendió transformarse en una sociedad industrializada, cuando sectores medios y bajos lograron acceder a derechos políticos y sociales que antes se les habían negado (a través del populismo yrigoyenista o peronista) o cuando algunos gobiernos trataron de tener posiciones más autónomas y dignas en el escenario internacional.
Todo lo que suponía la defensa de intereses nacionales era atacado, bajo el supuesto de que ese había sido el pecado por el cual nos habían presuntamente excluido del mundo. La historia nos enseñaba, según estos corifeos, que tratar de imitar el camino de los poderosos era inútil y peligroso pero, sobre todo, no era funcional a las elites de poder internas, de cultura económica rentística y nada afectas a convertirse en empresarios innovadores ni a repartir los frutos del crecimiento.
Ahora, que hace pocos años vivimos la peor crisis de nuestra historia, nos damos cuenta de que no sólo nos habían vendido un presente falso sino también un pasado falso. La Argentina pudo haber tenido en algún momento un Producto Bruto Interno mayor que el de algunos países europeos, o pudo haberse parecido a Canadá o Australia, pero si esos países progresaron o crecieron mucho más que el nuestro fue porque hicieron lo que nosotros no hicimos: transformarse plenamente en sociedades modernas e industrializadas, con un más justo reparto de los ingresos, al menos hasta la actual crisis mundial.
En cambio, se creyó volver a la gloria de un supuesto pasado de país rico, que amparado en un sistema internacional favorable a los intereses agroexportadores exhibió un aceptable crecimiento pero a costa de crisis económicas y notorias desigualdades sociales. Así, nos terminaron por convertir en un país pobre para la mayoría de los ciudadanos, en un inédito “granero del mundo” que no pudo alimentar a todos sus habitantes y que pasó de ser un “niño mimado” de los organismos internacionales a un marginado de la comunidad mundial. Esto como resultado, en parte, del peligroso uso de la historia para explicar o justificar las políticas presentes.
Desde vertientes diferentes y en distinto grado, historiadores y analistas en el mundo y en la Argentina empezaron a plantearse hacia las décadas de 1930 y 1940, y no es casual porque coincide con la caída del imperio británico, la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial, formas diferentes de encarar la historia. Manifestaban, sobre todo, que la historia política y la historia económica y social estaban profundamente entrelazadas; que la sociedad tiene diversos niveles de análisis estructurales y supraestructurales (en los que interactúan el Estado y las clases sociales); que los factores internos y externos en un capitalismo globalizado se hallan cada vez más vinculados y aparecen nuevos actores no estatales con los que hay que negociar, como los organismos financieros internacionales; y que los tiempos históricos también juegan para explicar nuestra sociedad actual. Por ejemplo, que la coyuntura se explica no sólo por las circunstancias del momento sino por factores que vienen de lejos, de mediana o larga duración, como señala Braudel. Por último, que no pueden separarse los fenómenos políticos, económicos y sociales ni ignorarse los contextos históricos. Tampoco soslayar el rol decisivo de las personalidades o del azar.
Es posible y necesario, por la vastedad de los temas y conocimientos que se abordan, privilegiar algún aspecto: una biografía, un período determinado, una temática institucional, hasta una novela histórica, pero siempre articulando el conjunto de aspectos estructurales y coyunturales y teniendo en cuenta críticamente las principales corrientes de ideas que los explican.
Un ejemplo propio, el del endeudamiento externo, nos viene al caso. Qué duda cabe de que estamos hablando aquí de un aspecto fundamental de nuestra historia económica; que al mismo tiempo revela una manera dramática de vincularse con el mundo, o sea que forma parte de la historia de nuestras relaciones internacionales. Pero también tuvo que ver con decisiones de nuestros gobernantes y corresponde a la historia política, mientras que sus efectos negativos sobre nuestra sociedad lo hacen objeto de estudio de nuestra historia social. No se discute tampoco el rol que tuvo el Estado, en sus distintas instancias, ni la presión de intereses económicos y políticos de turno internos y externos. Hubo así responsables y corresponsables de ese endeudamiento.
Existieron, por otro lado, coyunturas decisivas. La primera de ellas estuvo vinculada al Golpe de Estado militar de marzo de 1976, que se planteó arrasar con las estructuras productivas y políticas existentes y construir otro tipo de país con predominio de los sectores financieros, mientras se violaban groseramente todos los derechos humanos y las libertades públicas. Y personajes nefastos que implementaron esas políticas y arrastraban sus propias historias de vida y de los sectores sociales a los que pertenecían. La “perversa deuda externa”, como se la llegó a llamar, surgió del interés de economistas neoliberales que creían en la “magia” de las finanzas para engrosar sus fortunas personales, dañando el funcionamiento del aparato productivo y comprometiendo a generaciones presentes y futuras.
Una segunda coyuntura fue la conjunción de la hiperinflación del ’89, el predominio ideológico del Consenso de Washington y la caída del Muro de Berlín. Aquí, otro gobierno, vestido con un ropaje populista del que se desembarazó rápidamente mostrando seductores contornos neoliberales, aprovechó a fondo la incertidumbre de nuestra sociedad para completar el trabajo de los militares. El endeudamiento tuvo el agravante ahora de que fue acompañado de una trasnochada convertibilidad, una irresponsable venta de nuestros activos públicos y una política exterior vergonzosa, basada en presuntas “relaciones carnales” que se revelaron inocuas a la hora en que la Argentina entró en la vorágine de la crisis.
Sin embargo, no todo se explica por las coyunturas. El largo plazo también juega. Por algo se intentó volver a revalorizar el modelo agroexportador que se había basado también, en gran medida, en el endeudamiento externo. Si hasta hubo presidentes que, hacia fines del siglo XIX, frente a las primeras crisis financieras de magnitud, juraban que millones de argentinos “economizarían hasta sobre su hambre y su sed” para responder a los compromisos externos de la deuda pública; si por algo desde más lejos aún nos resuenan los ecos del inútil empréstito Baring de 1824, que terminó de pagarse casi un siglo más tarde. ¿Cuánto del despilfarro y de la corrupción que vivimos recientemente estaba inscripto así en esas etapas de nuestra vida pública?
Un filósofo, Edgard Morin, señala: “A fenómenos simples les corresponde una teoría simple; pero no se debe aplicar una teoría simple a fenómenos complicados, ambiguos, inciertos, porque haríamos una simplificación... hay que tener en cuenta que lo simple excluye a lo complicado, a lo incierto, a lo ambiguo, a lo contradictorio”. Esto vale para el análisis histórico.
En todo caso, es necesario poder realizar múltiples lecturas de ese complejo pasado, que no tiene dueño. Todos quieren construir una historia oficial y utilizan para ello el poder del conocimiento, que es un poder como los otros; como el poder político o el económico. Lo que importa es que el saber histórico no es neutro, ni para los que lo escriben ni para los que lo leen. La política se cimenta en él. La historia de cada nación fue construida con ese fin
* Economista e historiador.
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miércoles, 30 de noviembre de 2011

voki SB 30



Esta es otra herramienta donde realizo una presentación o introducción de la escuela.


http://www.voki.com/pickup.php?scid=4932833&height=267&width=200

Popplet SB 30



Este POPPLET fue realizado para una página (sites) creada en el grupo de conectar igualdad para que cada uno de nosotros presentemos la escuela en la cual trabajamos, en este caso hago una breve reseña histórica.

popplet sb 30

viernes, 18 de noviembre de 2011

tutorial de notaland

Comparto esto para que tengan una herramienta más para poder utilizarla en clase. Es una pizarra interactiva. Mirando el tutorial aprenderan a utilizarla.


jueves, 10 de noviembre de 2011

LATINOAMERICA

canción "latino américa" del recital de calla 13 en Argentina 2011. Este tema fue utilizado en mi producción de powerpaint sobre américa precolombina.



http://www.youtube.com/watch?v=-W4g6QyEIYU&feature=player_embedded

sábado, 29 de octubre de 2011

Decálogo del buen gorila


A quien le quepa el poncho se lo ponga

Al buen gorila no le gustan los subsidios “para los vagos”.
El buen gorila olvida que al casarse, a él (que trabaja en blanco) EL ESTADO le pagó una asignación por matrimonio, y todos los meses otra para la esposa.
El buen gorila se olvida que el Estado le paga un salario familiar por hijo de 220 pesos sin ponerle ninguna condición.
El buen gorila no quiere reconocer que por sus hijos cuando nacieron, el Estado le pagó una asignación por nacimiento, y si van a la escuela, una asignación familiar al inicio de las clases.
El buen gorila esconde que a sus hijos el Estado les paga la asignación por estudio hasta los 23 años, aunque vaya a una universidad privada o secundario privado o primaria privada, a su vez muchas veces subsidiada.
El buen gorila manda a sus hijos a colegios privados religiosos y ahí sí que no le importa que el Estado los subsidie.
El buen gorila le compra a sus hijos PC , notebook y la play station para que estudien o boludeen, pero se enoja cuando el Estado les da a los estudiantes del secundario estatal una notebook para que puedan tener una buena educación, porque así representarán competencia para sus hijos.
Al buen gorila, le encanta que le subsidien su religión... porque cuando se va a confesar por todas las cagadas que se manda, al cura que lo atiende se lo paga el estado.
El buen gorila no piensa que todo ese dinero, también sale de los impuestos tales como el IVA que los pobres e indigentes pagan cada vez que compran sus pocos artículos de primera necesidad. A esos pobres que están en negro o a los que no les dan trabajo, el Estado les paga una asignación por mes por hijo con la condición que los lleven a la escuela y tengan las vacunas al día, de ser así les pagan  40 pesos por mes retenidos.
El buen gorila se hace el distraído y no reconoce que el verdadero privilegiado es él.
El buen gorila no quiere una sociedad más justa, pues si así fuera, en la repartija a ellos les tocaría menos. 

sábado, 22 de octubre de 2011

awka liwen de Osvaldo Bayer.

Este es un pequeño vídeo sobre el documental de Osvaldo Bayer. Se refiere a la conquista del desierto y algo más.... en esto último está lo interesante. Si te gusto te invito a que lo veas completo, no pude conseguirlo todavía.



 documental Awka Liwen de Osvaldo Bayer.

viernes, 21 de octubre de 2011

elecciones 2011. En busca del político perdido (E. Vallejo)




Para que tu voto sea consciente y responsable antes te invito a reflexionar, quizá te sirva de disparador la siguiente nota de Ezequiel Vallejo, para el segundo número de la Revista Suba, publicación del colectivo cultural.

En busca del político perdido.
En un efervescente momento político y social marcado por  las elecciones presidenciales 2011 nos encontramos parados frente a nuevas instancias que pueden representar, si se quiere, un futuro cambio en la realidad cotidiana. Vivimos inmersos en una sociedad que sin querer se fue volcando al invidualismo, que se ve acompañado en algún punto por una falta de compromiso social. Las circunstancias que nos llevaron a esta situación son muchas, profundas y complejas, y merecen una atenta mirada. Nos enfocaremos en la utópica tarea de tratar de dilucidar algunos puntos que nos sirvan para poder perfilar un político coherente con nuestras necesidades y anhelos como sociedad.
Con este fin se han llevado a cabo varias entrevistas y charlas, con  diferentes  actores sociales de la más variada índole que encontramos como representantes del amplio espectro de la sociedad argentina. A todos ellos se les hicieron básicamente las mismas preguntas, con  el objetivo de sacar  algunas conclusiones.

¿Qué busca cada uno al momento de elegir un candidato?
Esta pregunta parece un tanto obvia, pero el planteo de esta cuestión generó, a la mayoría, un momento de reflexión, y entre las respuestas resaltaron varias palabras en común, una de ellas fue  “honestidad”. Esta característica, con el pasar de los años y las pruebas irrefutables de la historia, se fue alejando bastante de las cualidades que de hecho representarían al paradigma del político de raza, y esto es un hecho lamentable. La personas entrevistadas dejaban entrever un dejo de escepticismo con respecto a la oferta política actual basado en la ya vieja tradición de prometer cosas durante las campañas electorales que luego no se cumplen o se cumplen a medias , en definitiva,  jugar con las expectativas de la gente. Otra palabra que surgió en común fue  “coherencia”,  la necesidad de los políticos de respaldar las palabras con hechos. Claro está que nosotros, como votantes y como pueblo también somos responsables de lo que sucede y de lo que no. Tenemos la obligación de mantener una atenta mirada al comportamiento de nuestros dirigentes y de apelar a la memoria como una herramienta clave para el cambio. Manuel, taxista porteño en sus cincuentas me respondió  casi sin dudar “Mira, a esta altura de la vida yo prefiero que me digan siempre la verdad, sea un político, el mecánico o mi mujer”, personalmente creo que todos buscamos un poco eso, que nos digan la verdad, aunque duela. Si bien cada uno va a elegir basado en su experiencia de vida, nos debemos como pueblo hacer también una autoevaluación de nuestro comportamiento como sociedad, a nivel local, nacional y mundial. 
¿Qué elige la mayoría ?
Javier, estudiante de ciencias políticas, pensó un rato y me dijo “Es una pregunta difícil (se rió), yo estoy bastante desorientado ya. Te diría que elijen a los más conocidos, porque seguimos siempre viendo a los mismos tipos decir lo mismo una y otra vez. Me gustaria pensar que el pueblo le va a dar lugar a gente nueva con ideas nuevas, y sé que no es fácil, pero en algún momento nos vamos a tener que dejar de joder y empezar a buscar alternativas a la vieja forma de hacer política en la Argentina”.
..” No sé, pero me parece que se elige sin pensar, sin tener en cuenta lo que pasó en el pasado”. Eso me dijo María, empleada doméstica, en el transcurso de un largo viaje en tren.
Nos está faltando, como electores, dar el salto hacia adelante. Buscar propuestas nuevas que representen nuestras necesidades como pueblo. Los cambios nunca son fáciles, o rápidos, pero en algún momento hay que empezar. Sacudirse los miedos implantados por las décadas de dictadura, y de venta del patrimonio nacional. Dejémosle lugar a las generaciones que nacieron junto a la vuelta de la democracia para que digan lo que tienen para ofrecer y eduquemos a los pequeños para que sepan pensar y no tengan miedo al futuro.
¿A qué tengo que prestarle atención cuando escucho el discurso de un político?
El discurso es una herramienta fundamental en una campaña. Es el formato de comunicación oral donde se resumen los objetivos del candidato, y cómo los va a llevar a cabo. Es también, en el discurso, donde uno puede leer entre líneas la propuesta real del candidato, observando el tono, las palabras que enfatiza y hacia donde direcciona su mensaje.
Silvia Frasette, profesora de la UBA me respondió:
..”A muchas cosas. Primero al discurso remanido , esto de dar siempre vueltas sobre lo mismo , parecen haber descubierto nuevos principios o nuevos slogans, cuando en realidad, están repitiendo slogans viejos y que ya usó la oposición, la contraoposición ,y todos, por decirlo de alguna manera.  Y fundamentalmente hay que prestar atención a que no sea un discurso de enfrentamiento, aunque es muy fácil caer en eso. Creo que la argentina de la oposición, de esa idea de que aquel es mi enemigo porque no piensa igual que yo, lo que yo llamo “la lógica de la guerra”, que  plantea también Ansaldi en algunos de sus escritos, se tiene que acabar. Creo que hasta que no prestemos atención a que la democracia funciona cuando todos tenemos derecho a opinar pero somos respetados por eso, hasta que eso no se haga carne en el sistema político en su conjunto, no se va a poder avanzar demasiado. Porque si no caemos  siempre en la oposición, o en este discurso de ver a la oposición como enemigo, porque la oposición de hecho siempre está, tenemos al partido que está en el poder  y su oposición consecuente, los otros. Esa circunstancia, aun respetando el sistema democrático, siempre va estar presente, el tema es no considerar a esa oposición como un enemigo al que tengo que aniquilar, no pensar que lo que hizo la oposición en el gobierno mientras yo estaba del otro lado, o seas mientras ellos eran oficialistas y yo era oposición, no sirven para nada. Porque entonces así hemos ido y vuelto en una alternancia  continua, que no te permite avanzar. Es esa cuestión, estar atentos al discurso que ve al otro como enemigo, a ese discurso fácil de generar “bueno nosotros estamos acá y los otros del otro lado y no nos podemos reconciliar nunca”, el discurso que te envuelve con esto de que defendemos el patrimonio nacional y los valores y después sabemos que estamos condicionados a los intereses extranjeros, que por otra parte sabés que existen y que están, pero tenemos que tener o adquirir un grado de fortaleza política para contrarrestarlos.

¿Más allá del partido hay en general alguna característica en común a todos?
Esta pregunta fue la que demandó más tiempo para ser respondida y en algunos casos no lo fue. Si, hubo concordancia en un punto. Todos los candidatos, en mayor o menor medida, se encuentran sujetos a un entorno, nacional e internacional. Y tanto a otros gobiernos como a entidades financieras que no responden a ningún país pero si funcionan con intereses similares. Quiero decir que hay que saber cuál es el proyecto de país que queremos y qué relación queremos tener con todas otras piezas del engranaje mundial. Es posible lograr la autonomía, pero va a ser duro. Prestemos atención a qué propone cada candidato con respecto a este tema, y estemos atentos al panorama general para tener una visión más amplia de nuestro papel en el mundo globalizado de hoy en día.


Hace apenas 200 años nuestro  país se constituía como tal alzando la voz, comunicando su independencia. Es nuestro derecho y deber, elegir a los dirigentes para que esto siga siendo así. Dejemos de mirar hacia afuera para ver qué queremos y miremos hacia adentro. Mirémosnos a la cara entre todos los hermanos y hermanas de la República Argentina para elegir el rumbo que queremos seguir hacia un país mejor, más  justo e igualitario  para todos. No te quedes conforme sólo con ir a votar cada 4 años. Podés mejorar el lugar donde vivís saliendo a la calle a ofrecer lo que tenés para dar. Seguro hay alguien por ahí que lo necesita.

Ezequiel Vallejo




viernes, 7 de octubre de 2011

Marxismo para principiantes

Te presento este hermoso libro como bien dice su título es para vos "para principiantes" y también para vos que pensas que ya los sabes, aquí encontrarás una divertida manera de aprender/enseñar el marxismo. Además te cuento que este libro pertenece a una gran colección donde podes encontrar escritores, músicos, filósofos, políticos, economistas, diferentes pensamientos o ideologías, etc. ven, mira te incluyo la página para que puedas buscar lo que quieras.





Karl Marx (1818-1883), amado por los revolucionarios y odiado por los poderosos, constituye uno de los pensadores más brillante de la historia. sus ideas que impregnan la cultura contemporánea, no siempre han sido suficientemente conocidas ni estudiadas. mucho menos su biografía.
junto con Friedrich, Engels (1820-1895), Marx pone todo su saber , su cerebro y su corazón al servicio de la lucha de la clase trabajadora y de sus organizaciones revolucionarias. A partir de ellos, el socialismo y el comunismo dejan de ser bellas intenciones para convertirse en proyecto político de revolución mundial.
desde entonces, millones de jóvenes  han entregado su vida luchando por la transformación radical de la sociedad y la revolución socialista. bajo la bandera libertaria, insumisa y rebelde  del marxismo, innumerables generaciones de trabajadores, campesinos y estudiantes han enfrentado las dictaduras del capital, a militares y policías, a empresarios y banqueros. en el capitalismo globalizado del siglo XXI, el marxismo sigue inspirando como un fuego sagrado, la imaginación, los sueños, y las resistencias de la juventud que pretende cambiar de raíz el mundo, las instituciones y las subjetividades.
PARA PRINCIPIANTES

jueves, 6 de octubre de 2011

recursos de aprendizaje para luego subir al blog

Muchos, muchos recursos para que conozcas, investigues, aprendas y te diviertas. Luego tus producciones podrás subirla a tu blog. Dale espesa no te pierdas un segundo hay mucho que buscar y seguro encontrarás lo que buscas y algo más...


http://ewslibrarynews.edublogs.org/files/2011/05/cool-tools-for-school-logo-24ou5w7.png

power paint sobre culturas precolombinas

Aquí encontrarás unas lindas imágenes incluyendo una panorámica del machupichu espectacular, no te la pierdas... ven, disfrútalo.

culturas precolombinas en power paint 

video una mejor educación

MAS ALLÁ QUE EN ESTE VÍDEO APAREZCO YO Y ESO NO ES DE MI AGRADO. DEBO RECONOCER QUE ES UNA HERRAMIENTA MÁS PARA UTILIZAR, DE MUCHA UTILIDAD Y FACILIDAD. AQUÍ PLANTEO UNA REFLEXIÓN PERSONAL SOBRE LA PROBLEMÁTICA "UNA MEJOR EDUCACIÓN ES POSIBLE" BASADA EN IDEAS DE UN GRANDE PAULO FREIRE.

miércoles, 5 de octubre de 2011

video de colonialismo y neocolonialismo

ME ENCANTARÍA QUE VEAS ESTE VÍDEO TAMBIÉN REALIZADO POR MI AL IGUAL QUE EL DOCS Y POPPLET ANTERIOR.  ES MUY INTERESANTE  YA QUE PLANTEA VINCULAR EL PASADO Y EL PRESENTE DESDE DOS CONCEPTOS MUY IMPORTANTES PARA ANALIZAR LA REALIDAD SOCIAL, EL COLONIALISMO Y EL NEO COLONIALISMO. AHÍ VA, NO SE LO PIERDAN..



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http://www.youtube.com/watch?v=js0YlfSSOnw&feature=feedu

viernes, 16 de septiembre de 2011

modos de producción popplet

Y AQUÍ ESTA LO QUE TE HABÍA PROMETIDO UN POPPLET SOBRE LOS MODOS DE PRODUCCIÓN. MIRA...


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modos de producción Docs

AQUÍ TIENES UNA SÍNTESIS MUY INTERESANTE SOBRE LOS MODOS DE PRODUCCIÓN A TRAVÉS DE LA HISTORIA. ES UNA PRESENTACIÓN CON LA HERRAMIENTA DOCS. QUE LUEGO SERÁ PROFUNDIZADA CON LA HERRAMIENTA POPPLET (NO TE LA PIERDAS INCLUYE IMÁGENES, VÍDEOS)